Durante la visita estratégica de Tokayev a Bruselas, el embajador kazajo ante la UE explica a 'Euronews' que Astaná busca lazos aún más estrechos con el bloque de 27 países, destacando la energía, los minerales críticos y la IA.
El presidente de Kazajistán, Kassym Jomart Tokayev, ha iniciado una visita estratégica a Bruselas, en un momento en que Astaná busca una asociación mucho más profunda con la Unión Europea, con la que quiere consolidarse como proveedor fiable de energía y materias primas críticas y al mismo tiempo abrir nuevas oportunidades en inteligencia artificial, logística y tecnologías verdes.
"Estamos en el corazón de Eurasia. Limitamos con Rusia, limitamos con China, pero nos gustaría mucho reforzar nuestros vínculos mutuamente beneficiosos con la Unión Europea", explica a 'Euronews' el embajador de Kazajistán ante la UE, Roman Vassilenko, en una entrevista exclusiva concedida este martes, en la que ha resumido el principal mensaje de su país con motivo de la visita de Tokayev, en el marco de una relación entre la UE y Asia Central en constante evolución.
"Hemos hecho mucho, pero podemos hacer mucho más", ha añadido en el programa matinal Europe Today de 'Euronews', en el que describió a la UE como uno de los "socios estratégicos clave de Kazajistán a escala global". Vassilenko señala que la visita de Tokayev a Bruselas transmite un mensaje claro, a pesar de que las relaciones ya son sólidas, todavía hay un margen importante de crecimiento.
Los vínculos comerciales y de inversión entre ambas partes se han ampliado de forma sustancial en los últimos años. Las empresas europeas han invertido en torno a 210.000 millones de dólares (184.000 millones de euros) en Kazajistán, principalmente en el sector energético.
Sin embargo, el embajador considera que las mayores oportunidades aún por explotar se encuentran en otros ámbitos, y ha destacado el transporte y la logística, las materias primas críticas, la inteligencia artificial, el hidrógeno verde, las energías renovables y las finanzas como sectores con un potencial considerable para los inversores europeos.
Kazajistán también se presenta como un centro financiero emergente. El Centro Financiero Internacional de Astaná alberga ya unas 5.800 empresas de todo el mundo, un desarrollo que, según el embajador, demuestra la creciente capacidad de atracción del país para los negocios internacionales.
Los minerales críticos constituyen otro de los pilares de la oferta de Kazajistán a Europa. El país produce ya 21 de las 34 materias primas que la UE ha identificado como estratégicas en su Ley de Materias Primas Críticas. Más que limitarse a exportar minerales, Kazajistán quiere que sus socios europeos inviertan en el procesamiento local y en la transferencia de tecnología.
"Ustedes aportan inversión y tecnologías. No solo extraen, sino que procesan materias primas críticas en Kazajistán, y ambos obtenemos beneficios de ello", ha dicho Vassilenko. Un gran proyecto ha sido ya designado iniciativa estratégica por la Comisión Europea. Según la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, se espera que este proyecto produzca suficiente grafito para unas 100.000 baterías de vehículos eléctricos al año una vez que esté operativo.
La seguridad energética, eje de las relaciones entre la UE y Kazajistán
La seguridad energética sigue en el centro de la relación entre la UE y Kazajistán. A medida que Europa continúa sus esfuerzos para reducir la dependencia de la energía rusa, Kazajistán se ha consolidado como uno de los principales proveedores alternativos de energía para Bruselas. El país es ya el tercer suministrador de crudo de la UE.
Aunque la capacidad de Kazajistán para aumentar sus exportaciones se ve limitada por los niveles de producción interna y las infraestructuras de transporte, Vassilenko afirma que los suministros podrían crecer de forma significativa en los próximos años. Kazajistán entrega actualmente en torno a 65 millones de toneladas de crudo a Europa cada año, una cifra que, según dijo, podría subir hasta aproximadamente 100 millones de toneladas en un plazo de cuatro a cinco años.
Pero las ambiciones de Kazajistán van más allá del petróleo. El país prevé empezar a producir alrededor de dos millones de toneladas de hidrógeno verde al año a partir de 2030 en colaboración con una empresa germano-sueca, lo que podría convertirlo en un importante proveedor futuro de energía limpia para Europa.
"Queremos seguir siendo este importante socio estratégico para la Unión Europea en materia de seguridad energética", apunta el embajador, que presentó a Kazajistán como un país cada vez más decidido a convertirse no solo en un puente entre Europa y Asia, sino en un socio imprescindible en la transición económica y energética de Europa.