Los ataques alcanzaron los suburbios del sur de la capital, zonas a menudo asociadas con Hezbolá. Los vecinos huyeron de los barrios dañados, mientras las escuelas cerraban y algunos edificios públicos se convertían en refugios de emergencia.
Las autoridades libanesas afirmaron que al menos 31 personas murieron y unas 149 resultaron heridas en los ataques contra Beirut y otras zonas del país entre el 2 y el 3 de marzo. Los responsables subrayaron que estas cifras son provisionales y agrupan varios lugares. Aún no se ha publicado un balance claro solo para los ataques sobre Beirut.
Las organizaciones humanitarias repartieron sacos de dormir, ropa de abrigo y colchones entre las familias que buscaban refugio en la ciudad y sus alrededores. Al mismo tiempo, Hezbolá lanzó drones y misiles contra posiciones militares israelíes, según informes regionales.
Para muchos en Beirut, las cifras siguen siendo inciertas. Lo que sí está claro es la presión sobre los hospitales, los refugios y la vida cotidiana a medida que el conflicto se agrava.