Ambulancias, bomberos y unidades del Mando del Frente Interior llegaron poco después del impacto, evacuaron a los residentes y revisaron los edificios en busca de daños. Varias personas resultaron heridas, aunque en ese momento no se había comunicado un número confirmado de víctimas mortales.
El ataque se enmarca en los intercambios transfronterizos entre Israel y Hezbolá, que se han intensificado desde comienzos de abril de 2026. La Policía impuso restricciones temporales en torno a la zona de impacto en Safed, situada a unos 35 km de la frontera con Líbano, mientras los equipos buscaban restos y posible material sin explosionar.
Incidentes similares en el norte de Israel han provocado daños estructurales limitados, pero una presión constante sobre la población civil. Posteriormente, las autoridades comenzaron a evaluar las reparaciones y a reabrir las calles cercanas, mientras la tensión sigue siendo elevada y las alertas de cohetes continúan en todo el norte.