Argelia recibió al Papa León XIV el martes 14 de abril de 2026 en la ciudad nororiental de Annaba, donde rindió homenaje a san Agustín y celebró misa en una basílica con vistas al Mediterráneo. En la antigua ciudad romana de Hipona, el pontífice visitó primero una residencia de ancianos gestionada por las Hermanitas de los Pobres, poniendo el acento en el envejecimiento, la solidaridad y la dignidad antes de dirigirse a una congregación de unos pocos cientos de fieles.
Hablando en francés, animó a los creyentes a expresar su fe mediante "gestos sencillos" y el diálogo cotidiano, y subrayó la resiliencia de una comunidad que reúne a menos de 10.000 católicos en un país de unos 47 millones de habitantes. En su homilía reflexionó sobre la memoria, la identidad y la esperanza, e instó a los fieles a mantenerse arraigados pese a su escasa presencia.
La visita se llevó a cabo a pesar de dos atentados suicidas registrados un día antes en Blida, a unos 45 kilómetros de Argel, y el Papa agradeció a las autoridades el dispositivo de seguridad y definió el viaje como "un regalo especial". Según los observadores, la escala pone de relieve el papel de la Iglesia en Argelia como una presencia discreta, centrada en el servicio más que en la influencia.
La etapa en Annaba forma parte de una gira africana de 11 días, que continuará en Camerún antes de prolongarse a Angola y Guinea Ecuatorial, lo que subraya la creciente atención del Vaticano a África como región central para la Iglesia universal.