Un incendio se declaró a última hora del miércoles en la refinería de Viva Energy en Geelong, lo que ha avivado la preocupación por el suministro de combustible en un contexto de tensión en los mercados energéticos mundiales. Situado a unos 75 kilómetros al suroeste de Melbourne, el complejo aporta en torno al 10% de la gasolina, el diésel y el queroseno de aviación que se consumen en los estados orientales de Australia.
La planta procesa alrededor de 120.000 barriles diarios de crudo, procedentes sobre todo del estrecho de Bass y de importaciones, y suministra combustible a Victoria, Tasmania y partes de Nueva Gales del Sur. El incidente obligó a detener su principal unidad de producción de gasolina, lo que dio lugar a evacuaciones y a un dispositivo de emergencia con equipos de bomberos y especialistas en materiales peligrosos.
El fuego quedó confinado en la unidad de producción de gasolina, conocida como planta de mogas, donde se vio alimentado por una fuga de hidrocarburos. Las autoridades confirmaron que no hubo heridos y que no hay indicios de una causa sospechosa.
El incidente se produce mientras Australia afronta un aumento de los riesgos para el suministro de combustible vinculados al conflicto con Irán y a la escalada de los precios internacionales. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha advertido de una "larga estela" de perturbaciones, y el Gobierno está respaldando a Ampol y Viva Energy para asegurar suministros en el mercado 'spot', a un coste más elevado.
El ministro de Energía, Chris Bowen, afirmó este jueves que la producción de gasolina sufrirá interrupciones, mientras que la de diésel y queroseno de aviación continúa, aunque a niveles reducidos.