Los colegios electorales abrieron a las 7:00 en toda Inglaterra, Escocia y Gales, con cerca de 5.000 escaños municipales en juego además de las elecciones al Senedd galés y al Parlamento escocés. Starmer y su esposa, Victoria, votaron en Londres, mientras que el líder de Reform UK, Nigel Farage, y el dirigente de Plaid Cymru, Rhun ap Iorwerth, también depositaron su papeleta a primera hora del día.
Las encuestas apuntan a un importante avance de Reform UK y de los Verdes en un contexto de creciente frustración ciudadana por el coste de la vida, la inmigración y el débil crecimiento económico.
Los analistas políticos británicos señalan que estas elecciones podrían redefinir el equilibrio de fuerzas en el Reino Unido tras décadas de dominio de laboristas y conservadores.
Los sondeos indican que el Partido Laborista se arriesga a perder el control del Gobierno galés en Cardiff por primera vez desde que comenzó la descentralización hace 27 años, mientras que se espera que el Partido Nacional Escocés mantenga su control sobre Edimburgo.
Reform UK, encabezado por Farage, ha centrado su campaña en la inmigración y los servicios públicos y podría lograr más de 1.200 escaños locales, según el laboratorio de ideas More in Common. Se espera que los resultados se conozcan durante la noche y a lo largo del viernes, y es probable que la presión sobre Starmer aumente si el Laborismo obtiene malos resultados en las regiones clave.