SpaceX lanzó el viernes desde Starbase, en Texas, su cohete Starship V3 mejorado, en la última prueba del sistema de lanzamiento más grande y potente del mundo.
Las imágenes mostraron la nave descendiendo hacia el océano Índico antes de explotar tras el amerizaje, un resultado que SpaceX aseguró que estaba previsto.
El vuelo, de aproximadamente una hora de duración, cumplió la mayoría de sus objetivos principales, entre ellos el despliegue de satélites Starlink simulados, aunque ambas etapas del cohete sufrieron fallos de motor durante la misión.
El público congregado en Texas estalló en vítores cuando el lanzamiento despegó con éxito tras un retraso de un día provocado por un problema hidráulico en la torre de lanzamiento.