Agentes de la Policía y del Servicio Secreto acordonaron la zona cercana a la Casa Blanca el sábado tras un tiroteo mortal en un control de seguridad.
En las imágenes se veían cintas policiales amarillas, marcadores de pruebas y material médico de emergencia esparcidos por la zona, mientras las autoridades cortaban las calles adyacentes.
Según responsables estadounidenses, una persona se acercó al control con una bolsa, sacó un arma y abrió fuego contra los agentes antes de ser abatida por personal del Servicio Secreto. El sospechoso murió más tarde en el hospital.
Un transeúnte también resultó herido durante el incidente, mientras que el presidente Donald Trump, que se encontraba en el interior de la Casa Blanca en ese momento, no se vio afectado.