El acto tuvo lugar en la Casa Blanca, en Washington, donde el presidente saludó a la conductora y ofreció la comida a los periodistas.
Destacó una disposición que permite a determinados trabajadores deducir hasta 25.000 dólares (algo más de 21.000 euros) en propinas de sus impuestos federales, que presentó como un beneficio para el personal del sector servicios. La aparición se organizó como una visita previamente autorizada, ya que el acceso a la Casa Blanca exige controles de seguridad.
Durante el acto, la conductora afirmó que había recibido unos 11.000 (más de 9.300€) dólares en alivios fiscales, aunque no se mostraron documentos que lo acreditaran. La Casa Blanca ha intensificado su mensaje sobre esta política ante el límite del 15 de abril para la declaración de impuestos, mientras la atención pública sigue centrada en las tensiones internacionales en curso.
Más tarde, Trump le entregó una propina de 100 dólares, reforzando así el mensaje. La medida se va reduciendo para las rentas más altas y forma parte de un paquete fiscal más amplio aprobado en 2025.