La empresa emergente japonesa Space One abortó el lanzamiento de su cohete Kairos poco después del despegue desde la base de lanzamiento Spaceport Kii, en la prefectura de Wakayama.
El cohete llegó a despegar pero después pareció perder estabilidad en pleno vuelo y caer, dejando una columna de humo visible en el cielo.
La empresa con sede en Tokio explicó que decidió interrumpir el vuelo tras determinar que el éxito de la misión era poco probable.
El objetivo del lanzamiento era convertir a Space One en la primera empresa japonesa privada en colocar un satélite en órbita.